martes, 25 de noviembre de 2025

TODOS CONOCEMOS ALGUNA

           FEMINICIDIO es el eufemismo de una atrocidad, el nombre descafeinado que damos al grado máximo de una injusticia normalizada y tolerada por todos, a la sombra del patriarcado. Feminicidio es el homicidio intencionado, o sea, asesinato de una persona, por el hecho de ser mujer, ejecutado, salvo algunas excepciones, por uno o varios hombres.

           El feminicidio no existiría sin patriarcado, y el patriarcado no existiría  si asumiéramos que la mujer tiene los mismos derechos que el hombre.  Pero ni el marido de Ana Orantes, ni EnriqueVIII, la Inquisición, Picasso, la Iglesia, Arthur Miller, el violador del Eixample, Felipe el Hermoso, los talibanes, Ike Turner, el mundo del cine porno, muchas constituciones supuestamente democráticas, Epstein y sus secuaces, ni Abascal y sus votantes, lo entienden así. Para todos ellos, ser mujer es un defecto que nos hace inferiores y objetos de su propiedad.

           En algún momento de la Historia, la supervivencia debió depender  exclusivamente de la fuerza bruta, única cualidad física  en la que la mayoría de mujeres estamos en desventaja respecto a los hombres, y salvo casos excepcionales, pocas sociedades establecieron una igualdad social, y mucho menos, el matriarcado. A pesar del cambio de las condiciones, no se revierte esa desigualdad. La fuerza bruta en el mundo actual ya no es una cualidad  imperiosa, pero el entramado sociocultural se ha tejido tan tupidamente a lo largo de la Historia, que no somos capaces de desenredarnos.

           Lo realmente absurdo es  que en el siglo XXI, con tanto conocimiento a disposición de casi todos, no seamos capaces de educar en igualdad, y vivamos un repunte real de actitudes machistas, de condena del feminismo y aumento de la violencia de género, incomprensible a todas luces.

           Para solucionarlo, hay que empezar por casa. El maltrato machista es un problema social y doméstico, y nos cuesta aceptar que lo tenemos en nuestras casas. Todos conocemos a alguna  mujer que vive un infierno oculto, que sin llegar al de Ana Orantes, quemó su  cuerpo, su cerebro y su vida. Madres, primas, tías,  suegras, hijas, vecinas, clientas, compañeras, pacientes, alumnas... violentadas en la intimidad de sus hogares por presuntos  hombres buenos. Tan anuladas, humilladas y convencidas de que no  valen nada y que merecen el daño, que mueren con el secreto de su pena . Y todos conocemos alguna.

           A mi me duelen especialmente tres mujeres buenas, madres entregadas, esposas 24 x 7, bellas por dentro, que nunca creyeron lo bellas que eran por fuera, y que callaron ante  desprecio, insultos, abusos, infidelidades, y en algún caso, golpes. Sin hablar de ello, tragándose las lágrimas y lamiendo las heridas de sus almas, siempre con la intención de no dañar a sus hijos y de disimular lo indignas que sentían ser, convencidas de ello por sus compañeros de vida.

           Opino que el primer paso factible para todos en la lucha  contra la violencia de género es vigilar, detectar y dar apoyo a las Ana Orantes que tenemos cerca, y educar en igualdad, sin bajar la guardia, a nuestros hijos e hijas, para que no les parezca tolerable ningún pensamiento ni actitud  machista.

           Descansen en paz las que dejamos solas. Cantemos sin miedo por  las que aún viven.

           Va por ellas.




domingo, 23 de noviembre de 2025

NUNCA ME CANSO

            Hoy cumple 22 años la mujer que me hizo madre. No me caben en el cuerpo el amor y el orgullo que siento por ella, que se me salen en chorros de besos.

            Es una de las mejores personas que conozco, y tiene buenos hasta los defectos. Fue mi bebé, mi niña lo será siempre, es mi protoingeniera, y no dudo que sus trabajos mejorarán el mundo. Amiga leal como pocas, honesta, responsable, y comparte con los suyos su cariño y su sentido del humor, tan inteligente como ella. A veces habla por los codos, pero por alguna razón, nunca me canso de escucharla, de mirarla y de tenerla cerca. Sus opiniones  siempre captaron mi atención, pero cada vez me parecen más interesantes y a tener en cuenta, porque si la vida fuera como ella la ve, a todos nos iría mejor. Mi tesoro incalculable, y a veces, mi brújula, aunque debiera ser al revés. La luz del atardecer y Ella, son las dos únicas cosas que me gustan de noviembre, y sale perdiendo el ocaso, porque Lucía es mucho más bonita.

           La persona que robe su corazón ha de saberse inmensamente afortunada, pero aviso que se lo llevará incompleto, porque el trozo que me pertenece es irrenunciable para mí.

           Te quiero millones, cariño. Sigue haciendo que el mundo merezca la pena.

martes, 11 de noviembre de 2025

EL ADIÓS MÁS GENEROSO

          Hoy hace una semana que se me partió el alma. El corazón te lo rompen, que también...pero el alma se te parte sola cuando  no soportas el dolor.

          El martes pasado se me fue mi hermana. Su corazón se paró al día siguiente, pero se empezó a dormir para siempre el martes. La última verdad, me la dijo el martes. Su última sonrisa, mi último te quiero, su último y yo a ti...las últimas lágrimas sin filtro, suyas y mías, fueron el martes, y no me las prohibió porque eran las últimas y también lloraba ella.

          Tengo la mejor hermana que me pudieron dar mis padres. La tengo, porque todavía no se ha ido, ni creo que lo haga nunca del todo. Me dejó una herida que no duele (lo que duele es su ausencia) y la serenidad de quien se despide sin rencor hacia la vida, que le parece bonita a pesar de que la abandona, y porque ella no quería dramas, ni estropearle el día a nadie. Amor enorme en el adiós más sabio y generoso que he visto nunca.

          Hace una semana que se me partió el alma, porque tuve la suerte de ser su hermana mayor durante 52 años, cuatro meses y dos días, y hoy, que empiezo a ser consciente de que no la veré más, nunca, sigo sangrando la pena a chorros.

          No puedo escribir todavía sobre ella, no me responde la pluma, pero cuando os la cuente, entenderéis la enorme cicatriz que luciré siempre en mi alma, porque mi hermana fue para presumirla.

           Gracias por todo lo que fuiste, Alicia, y si hay algo luego, guárdame un hueco cerca  de ti.



P.D: en julio de 2023, escribí una entrada por su 50 cumpleaños. "HERMANA CINCUENTONA"