El martes pasado se me fue mi hermana. Su corazón se paró al día siguiente, pero se empezó a dormir para siempre el martes. La última verdad, me la dijo el martes. Su última sonrisa, mi último te quiero, su último y yo a ti...las últimas lágrimas sin filtro, suyas y mías, fueron el martes, y no me las prohibió porque eran las últimas y también lloraba ella.
Tengo la mejor hermana que me pudieron dar mis padres. La tengo, porque todavía no se ha ido, ni creo que lo haga nunca del todo. Me dejó una herida que no duele (lo que duele es su ausencia) y la serenidad de quien se despide sin rencor hacia la vida, que le parece bonita a pesar de que la abandona, y porque ella no quería dramas, ni estropearle el día a nadie. Amor enorme en el adiós más sabio y generoso que he visto nunca.
Hace una semana que se me partió el alma, porque tuve la suerte de ser su hermana mayor durante 52 años, cuatro meses y dos días, y hoy, que empiezo a ser consciente de que no la veré más, nunca, sigo sangrando la pena a chorros.
No puedo escribir todavía sobre ella, no me responde la pluma, pero cuando os la cuente, entenderéis la enorme cicatriz que luciré siempre en mi alma, porque mi hermana fue para presumirla.
Gracias por todo lo que fuiste, Alicia, y si hay algo luego, guárdame un hueco cerca de ti.
P.D: en julio de 2023, escribí una entrada por su 50 cumpleaños. "HERMANA CINCUENTONA"

5 comentarios:
Una persona inmejorable! ❤
Cierto.
Tengo la inmensa suerte de llevarla en mi corazón. Son de esas raras personas que te enseñan a ser feliz, no preocuparte por tonterías y te mantienen el corazón calentito por mucho frío que haga fuera, mi Trasmonte. Muchos besos y ánimo Silvia.
Muchas gracias 🫂
Sigue y seguirá entre nosotros porque es de esas personas que dejan huellas, que te arropan y que te hace sentir que la vida es bonita a pesar de todo. Ahora debe estar en algo bonito porque si no estoy no tiene sentido. Orgullo de hermana, Silvia.
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