miércoles, 22 de abril de 2026

AMARIVIRIVIRILLO


         Sevilla tiene dos semanas grandes, la del barroco en la calle, con cortejo de terciopelos, cirios y marchas cofrades, y la de la ciudad efímera, una semana al año, con casas de colores vestidas para recibir, techo de farolillos en las calles, coches de caballos en lugar de humos, y mujeres de flamenca bailando sevillanas. Para ambas, la ciudad se viste de flores, se perfuma con azahar y saca los abanicos. Yo admiro y respeto la Semana Santa, pero soy de Feria.

         Y este año no voy. 

         A la Malena le falta su Toñi, el amarivirivirillo del oro no brilla este año, y los palillos con cintas colorás, se han cascao. Algo se murió en el alma de los nuestros, porque  mi mejor pareja bailando sevillanas se tomó en serio, demasiado pronto, lo de que en  Sevilla hay que morir. 

         La Feria ya no se ilumina con su belleza,  no volveré a  mirarla cara a cara, ni veré su cinturita, ¡que ole! mecerse, como el clavel en la maceta. La niña que va andando, perdió la cuenta de los pasos, nadie se citó en la pila del pato, y la rosa del parque no se habla con el lirio de las marismas. 

         Porque pasa la vida, y no has notado que has vivido, pero  Ella sí lo hizo, y que le quiten lo bailao...En eso de ser buena gente, que no se compra con dinero, era referente, y su último encargo fue  que no  nos falte de ná, y vivir la vida, que en ella nada es verdad, ni mentira, todo según el color con que se mira. 

         Yo hoy quisiera mirarla con sus ojos, porque los míos todavía descargan chaparrones de mayo...y abril. No soy tan fuerte como mi hermana pensaba y no le gustaban los tristes en la Feria. Seguro que no me lo tendrá en cuenta.