Hoy hace 18 años que conocí a Mario, uno de los hombres más importantes de mi vida. Lo primero que supe de él es que tenía mucho pelo, porque le toqué la cabeza antes de nacer: privilegios de ser la tita médica...Su madre lo parió como si lo hubiera estado haciendo toda la vida, con la sonrisa consciente del regalo que le estaba dando al mundo: su Capitán Tapón.
Jamás nos ha dado un problema serio. Es un chico noble, reservado, tímido hasta parecer huraño, pero cuando lo supera, su sonrisa abre todas las puertas. Su inteligencia y su fuerza de voluntad son armas heredadas que le llevarán donde decida, no tengo duda. Lo que le enseñó su madre sobre la vida será su escudo, y los que estamos, seremos sus guardianes, para allanarle el camino.
No le gusta celebrar sus cumpleaños, y cuenta con mi respeto, pero el achuchón se lo lleva cuando lo vea, que ya se me deja. Luego brindaré por sus 18 y por su felicidad, que, como bien dice su padre, merece. Vive, cariño, la vida hermosa que te deseo.
Te quiero infinito, sobri.
