Debería ser fácil en el siglo XXI saber si uno está en el lado correcto de la Historia. Tenemos al alcance de la tecla un volumen de información desmesurado, criando malvas por desuso, desinterés o ignorancia. Desde cualquier punto del primer mundo y supongo que del segundo, que nunca tuve claro a quién abarca, existe un dispositivo conectado a internet con el que buscar información, pero en lugar de investigar, de filtrar al menos los sesgos más flagrantes, consumimos noticias precocinadas, menús cerrados que llegan a nuestra pantalla algoritmizada como pizzas pedidas a domicilio. La falta de curiosidad y de afán de conocimiento que siempre movió a la Humanidad, va camino de aniquilarnos.
Pensaba sobre ésto al hilo de que, incluso conformándonos con las noticias enlatadas, las crónicas retransmitidas en riguroso y desalmado directo de miles de personas bombardeadas, quemadas, atrapadas sin salida en las ratoneras que sus asesinos han hecho con sus casas, y muriendo de hambre a cien metros de camiones llenos de comida y medicinas, no puede considerarse menos que GENOCIDIO. Pero hay homínidos, que no humanos, que lo niegan, y esos, sin duda, están en el lado equivocado de la Historia.
España no siempre estuvo en el lado correcto. Tantos siglos de Historia es lo que tienen: muchas posibilidades de error. Así por encima, no fue buena idea expulsar de la península a judíos y árabes, que tanto bien nos hicieron, ni aniquilar la parte que nos apropiamos salvajemente de la tarta americana, ni mangonear y expoliar el norte de África y Filipinas, y recientemente, implicarnos en una guerra, la del Golfo, por la inexistente existencia de armas de destrucción masiva.
Excepto el último ejemplo, la información sobre lo que pasaba era lenta y solo al alcance de algunos. El pueblo llano se enteraba de poco, y su capacidad de decidir era nula en la práctica, pero recuerdo todavía la sensación de "esto no está pasando" cuando nos retransmitían los bombardeos en directo de la Guerra del Golfo. Porque las guerras eran algo que no entraba en casa, se quedaba en las noticias, pero no podías verla. Hasta entonces, pero aquellas imágenes no sirvieron para concienciarnos de los horrores de la guerra. Lo único que ha mejorado es la definición: ahora vemos sangrar a los niños con más píxeles.
Del otro lado, interrumpir una vuelta ciclista, salir a las calles con banderas color sandía, gritar Palestina libre, señalar a Israel, que no a los judíos, como culpable de una masacre despiadada es, sin duda, estar en el lado correcto. Si los masacrados fuésemos nosotros, no entenderíamos que el mundo nos mirase tras sus pantallas como si nuestras ruinas fueran un plató de cine, ni que tardasen tanto en plantar cara al genocida y sus secuaces. Por si no lo tenemos claro, los palestinos son los primeros. Luego iremos el resto. Si a los niños malcriados no se les corrige en la primera rabieta, luego no hay forma. Aunque sea por miedo egoísta, deberíamos reaccionar.
Ojalá en unos meses hablemos de la supervivencia de Palestina, y no de las ofertas del Resort de la Muerte, de la ciudad de vacaciones planificada por las bestias sobre el cementerio mediterráneo. Da nauseas imaginar el tipo de gente que iría.
Vamos tarde para tantas vidas rotas, pero estamos a tiempo de salvar a una parte. Suelo pecar de optimista, por salud mental, y en éstos tiempos oscuros, me agarro a los gestos esperanzadores: manifestaciones populares, la flotilla SUMUD (hay que tener gónadas), los sucesivos reconocimientos oficiales de Palestina como país, y por lo tanto, con derechos, el boicot de cualquier tipo a Israel, pese a sus amenazas de represalias, las manifestaciones israelitas contra su propia guerra, y la disidencia de sus jóvenes, las protestas de los verdaderos judíos, el antifascismo, la gentuza como Wyoming y los perros como Sánchez.
Hay que conseguir que ser fascista y apoyar a Netanyahu sea vergonzoso, y que la supervivencia de Palestina no sea una opción, sino una obligación de todos. La alternativa es el infierno en la Tierra. Prometida o no.
P.D: les propongo un ejercicio duro, un golpe de realidad. Simulen en algún navegador un viaje a Gaza. Aún aparecen fotografías de lo que fue, y ofertas de hoteles y restaurantes. Demoledor.


1 comentario:
GENOCiDIOOOOO!!!
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