Duele 53 veces, y adivino que cada año dolerá más, porque nos habrás faltado en más momentos. Y como la vida, que sigue siendo tan bonita como tú pregonabas, tiene su punto cruel, hace días que se me ocurren regalos geniales que nunca podré darte.
Los que te perdimos, hoy haremos algo, cada cual a su manera, para celebrar haberte celebrado los 3 de julio anteriores. Hoy tus velas se soplan en Berlín, para que estés orgullosa de ellos, y aunque no se nos vea, estaremos todos.
Besos mil a tu alma, cariño.

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