Es menester, cielo, que tomes cartas en nuestro asunto, me raptes un par de horas, y me des mi merecido.Sería lo propio, cariño, que dejes de pensar si me quieres lo bastante para decírmelo, y me lo susurres entre besos. Ya. Mañana mismo.
Es de ley, amor, que dejes de enloquecerme con tu trato infame, y me vuelvas loca como mejor sabes.
Cualquier actitud discordante, será tomada como un no (no te quiero, no te deseo, no sigas).
Yo perderé mucho. Tú...
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